sin tiutulo 5
Había una vez una señora llamada crecimiento que daba lecciones de vida a sus ciudadanos cada día, enseñándoles a ser mejores personas poquito a poco, dando a conocer lo mejor de sí mismos a través de pequeños retos que creaba dentro de la página oficial de turismo del pueblo. Crecimiento hizo feliz a sus vecinos comunicándoles una serendípia distinta 3 veces a la semana a través de su cuenta de Facebook a lo largo del tiempo. Al final se creó un largo camino de buenas intenciones y raíz se hizo cada vez más fuerte e invencible. Desapareció el odio y la violencia entre las calles, y sólo reinó el buenrollismo.
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